Volviendo al entorno de los transportes, y más concretamente al subconjunto de los repartos, existe un hecho que cada vez se da más importancia, sobre todo en el reparto de mercancías “urgentes”. El destinatario quiere saber el estado de su pedido, y en su caso, el por qué del retraso. Como norma general, éste llama a su proveedor, donde uno o varios operarios que muchas veces se dedican sólo a eso, tiene que ingeniárselas para dar una respuesta a su cliente. Un sistema que permitiera a dichos clientes consultar por sí mismos el estado de su pedido, relajaría las líneas de soporte, que muchas veces están que echan humo.

Hay otro punto al que se le presta poca atención, pero tiene gran importancia: el teléfono. Ahora es impensable que los empresarios desprovean a sus transportistas del teléfono móvil, hasta ahora considerado imprescindible. Muchas veces una llamada telefónica va a ser inevitable y va a ahorrar tiempo. Pero al final vienen las “cuentas” y el empresario se encuentra con unas facturas de teléfono altísimas. Algunos optan por una solución basada en mensajes cortos, que para dar ciertas indicaciones sobran en la mayoría de los casos, pero que siguen suponiendo un alto coste. Una solución que proporcionase una reducción de la factura telefónica en un porcentaje, por pequeño que fuera, sería interesante para muchos empresarios.



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